Trabajar en cultura es trabajar para el habla, a través de nuestras manifestaciones, vamos haciendo y diciendo.
Es arrear un grano de arena diario, hasta llenar el saco.
Esperar toda una noche hasta que sale el sol, hasta la claridad.
Andar haciendo camino de a pasos, hasta recorrer largas distancias. Es festejar el andar, y descansar al llegar, contemplar.
Trabajar en cultura es alegría. Es colaborar y hacer espacios livianos, del pensar, de lo festivo, lúdico y energizante. Como el sol.
